¿Afecta la música al sabor del vino?

No es un secreto que el estado de ánimo, así como la comida influye en la percepción del sabor del vino. Pero, existe otro factor que puede marcar la diferencia: la música. De hecho, desde hace algunos años han surgido diferentes teorías y estudios que buscan demostrar cómo afecta la música al sabor del vino.

Un tema más que interesante, puesto que, la música y el vino son dos pasiones que pueden fácilmente fusionarse para obtener una experiencia aumentada y memorable.

¿Cómo afecta la música al sabor del vino?

Las catas profesionales de vino tienen una característica llamativa: se realizan en un ambiente silencioso, y la razón de esta práctica es evitar cualquier distracción. Así, este puede ser el primer indicio de que la música puede influir en el sabor del vino o, por lo menos, en la percepción del mismo.

En este sentido, diferentes estudios e investigaciones han demostrado que, de acuerdo al género musical, la percepción del gusto puede verse afectada. Esto en términos de dulzor o acidez, así como en el sabor afrutado o astringente.

La principal razón de esto, aunque no la única, es la influencia que tiene la música en el estado anímico, el cual, a su vez, puede modificar la percepción del sabor.

Ahora bien, el tipo de composición no es el único factor determinante, el tono y el volumen también intervienen en la apreciación de las propiedades del vino.

Un dato interesante sobre la influencia de la música en el sabor del vino, es que algunos productores de Francia y Nueva Zelanda reproducen música en sus viñedos. Con la creencia de que los acordes relajantes mejorarán la intensidad y calidad en el sabor de las uvas.

Vino y música: una experiencia que influye en el sabor

Como ya mencionamos, son diversos los estudios, pruebas e investigaciones que han buscado conocer cómo afecta la música al sabor del vino.

Y, entre tempos, géneros y volumen de las melodías; también interviene la propia personalidad de cada vino, su crianza, y hasta las cualidades que les adjudicamos: suave, alegre, refrescante, y otros.

Copas y canciones «intensas»

Los vinos tintos con cuerpo, o tánicos, que han pasado un tiempo prolongado en barricas, como el Cabernet Sauvignon, Petit Verdot o nuestro Gran Reserva Rioja "Señorío de La Eralta" se consideran aptos para copas intensas. Así, al acompañarlos con instrumentos de tono bajo o música de carácter fuerte se potencia la robustez propia en el sabor, creando una mejor experiencia.

Música para vinos más refinados o «sedosos»

Las variedades más delicadas o de mayor refinación, como un Pinot Noir, un Merlot o nuestro Rioja Crianza "Señorío de La Eralta", nos incitan a preferir temas musicales románticos. Y es que, son variedades consideradas como seductoras, nobles y hasta atrapantes, por lo que, hacen pensar en canciones similares.

Para los «frescos» blancos

Vinos como el Sauvignon Blanc saben mejor si se acompañan de instrumentos cuyo tono sea más alto. Además, para vinos que no pasan por barricas, como el Torrontés, Viognier, Tocai o nuestro blanco Rioja "Señorío de La Eralta" y que recuerdan al verano, las notas tropicales serán un gran acompañante.

El sonido y su volumen

También se considera que el volumen afecta el sabor del vino. Así, si la música está demasiado alta, puede intervenir en la percepción del dulzor.

Es decir, se aprecia una reducción en la dulzura, lo que aumenta el conocido sabor «umami». Y, a mayor presencia de este, se considera que los vinos tienden a conservar un gusto áspero y amargo.


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