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Cómo elaboramos los tintos de Rioja.

Los vinos tintos son, sin duda alguna, los vinos más populares a nivel mundial. En el caso del vino tinto de Rioja de "Señorío de La Eralta", este es elaborado utilizando uvas de la variedad tempranillo, la cual aporta un sabor sin igual.

Las uvas tempranillo son la variedad autóctona de la Rioja, ocupando la mayor cantidad de superficie de cultivo en dicha comarca. Se trata de un tipo de uva con la que se producen vinos jóvenes, con mayor graduación alcohólica y con envejecimiento.

La Rioja utiliza dos tipos de metodologías para fabricar estos vinos, como son:

-Maceración carbónica. En esta técnica se fermentan racimos enteros de uva, destinando el mosto a la fabricación de nuestros vinos jóvenes "Señorío de La Eralta".

-Maceración eliminando el raspón. Tal y como lo indica su nombre, en esta técnica se elimina el raspón (parte leñosa del racimo) antes de que comience el proceso de fermentación destinando el mosto a la fabricación de vinos de crianza.

Para ambas técnicas se lleva un control de la temperatura durante el proceso de fermentación (realizado a 25-28º C.), con el fin de garantizar que ésta se realice homogéneamente y sin afectar las propiedades aromáticas del caldo.

Finalmente, se realiza el proceso de descube, una vez que se hayan descartado los materiales sólidos presentes. El vino resultante es llevado a los depósitos de almacenamiento y sometido a pruebas de calidad.

El vino tinto completa en los depósitos de almacenamiento su fase de elaboración con una segunda fermentación provocada por la acción de las bacterias lácticas, que transforman el ácido málico en ácido láctico y anhídrido carbónico.

Mediante esta fermentación maloláctica se consigue que desaparezca el verdor y dureza del málico, ganando el vino en finura y suavidad.

La crianza de los vinos de La Rioja establece que una vez concluida la fermentación del mosto, los vinos destinados a crianza deberán envejecer un mínimo de dos años naturales, de los cuales al menos uno en barrica de roble.

De acuerdo con el proceso de envejecimiento, los vinos se clasifican en:

Vino Joven
Es el vino en su primer o segundo año, que no ha experimentado ninguna crianza ni envejecimiento que, por consiguiente, conserva todas sus cualidades primarias de sabor y aromas afrutados. El mejor ejemplo es nuestro vino vino jóven "Señorío de La Eralta".

Vino Crianza

Vino con una edad mínima de dos años, uno de los cuales ha envejecido en barrica de roble en el caso de los tintos. Nuestro crianza de "Señorío de La Eralta" permanece 14 meses en roble Francés(80%) y roble americano (20%) redondeándose en botella algunos meses.

Vino Reserva:

Llevan la etiqueta de «Reserva» únicamente los vinos de añadas determinadas que destaquen por la armonía de sus cualidades y su riqueza aromática a raíz de su específico proceso de crianza y envejecimiento, que se calcula en tres años, uno de cuales como mínimo en barrica de roble y el resto en botella. 

Los reservas de "Señorío de la Eralta" permanecen 2 años en barricas de roble Francés y Americano, obteniendo así unos vinos clásicos pero a la vez modernos, frescos, finos y sobre todo elegantes, con gran equilibrio y potencial de envejecimiento. Nuestro lema es que lo importante del vino de larga crianza es alargarle la juventud.

Gran Reserva

Como los Reserva se trata de vinos seleccionados de determinadas añadas, aunque en este caso de las consideradas excepcionales. Estos vinos envejecen por lo menos dos años en barrica de roble y tres en botella.

Los grandes reservas de "Señorío de La eralta" permanecen 30 meses en grandes robles franceses y americanos de las prestigiosas tonelerías Seguin Moreau y Anna realizando varios batonnages. Así el resultado es un vino graso, untuoso, equilibrado y elegante, muy sabroso, con un gran ensamblaje entre taninos y acidez.

 


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